Antes
que nada soy Mexicano, orgulloso de mi tierra, de mis tradiciones, de mis
antepasados, un hombre con historia y raíces.
Nací
en el año de 1984 en el Estado de México, municipio de Huixquilucan en donde
los cardos son comestibles, a las faldas de San Francisco Ayotuxco, en una cuna
hecha de costales de harina, y como cama un cajón de fermentación de masas. Mis
primeros juegos era competir con mis primos – el que baje mas charolas de pan
gana-, - a ver quien gana a untar (abrillantar) mas rápido el pan- y gracias a
Dios tuve la dicha de ver un horno de leña y jugar a meter leña para hornear el
pan, Dios que maravillosa infancia, espero algún día volver a sentir esa
alegría de estar con mis tíos, mi abuelo (como te extraño abuelito) y claro con
mi padre enseñándome lo mucho que sabe de la vida y de la panadería; claro seria muy descortés al
no mencionar a las abuelas, a mi tía Sari (quien hacia las enchiladas con una
pinta tan deliciosa) ha mi madre, con la cual corrí tantas aventuras vendiendo
pan (como diría mi esposa – en los lugares con nombres de cuentos-) en Agua
Blanca, San Juan Bautista, San Juan Yautepec o Piedra Grande, aunque la mejor
temporada fue hacer y vender el pan de muerto, recuerdo como se llenaba la casa
de la abuela con montañas de molcajetes (pan de muerto tradicional) golletes,
borregos o muñecos y el fluir de las personas que llevaban sus ceras (velas de
aproximadamente un metro de largo)por que eran amigos de mis abuelos y se las
regalaban para poner la ofrenda y lo mejor de lo mejor después del dos de
noviembre mi cumpleaños.
Y
hablando de cumpleaños, recuerdo el
mejor pastel que me han regalado, cuando tenia aproximadamente cinco años, mi
buen padre me hizo mi pastel de chocolate, emocionadísimo me invito a que lo
viera y que ensayáramos como le iba a soplar a las velitas, me he parado en
frente del pastel cuando mi padre sin mas ni menos me empujo en el clásico
juego de la mordida (gracias padre, gracias…).
Hoy
a mis treinta años de edad y como licenciado en psicología, gerente de recursos
humanos he tenido la necesidad de ser feliz, he tenido la necesidad de hacer
pan y regresar a sentir el calor, ese cariño de hacer el primer alimento
natural que el mundo conoció.
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